Somos muchos los Católicos laicos, esos que creemos en Dios pero realmente no tenemos el hábito de ir a misa todos los domingos y mantenemos nuestra fe limitada al hecho de orarle o hablar con Él. Por esa misma razón, ese gran número de laicos es poco lo que participa de las diferentes celebraciones durante los días santos si bien lo normal es que esos días no sean laborales, quiero decir, sus razones tendrán, deliberadas o no, para simplemente no asistir o quizá asisten a algunos ritos pero no a todos. En ese sentido, para mí este año fue diferente: estuvimos en La Mesa, donde mi abuelita, y participé del Viacrusis por casualidad, no lo planeé pero como la portería del conjunto donde ella vive suele ser una estación del recorrido, en este caso la segunda, y ella vive al lado de la portería, es inevitable escuchar el paso de la procesión. Yo ya estaba despierta y bajé a verlos... escuché un poco de la oración que se hizo en esa estación, me di cuenta que llevaban lo que decían estaba en un librito, que dicho librito estaba a la venta para poder seguir las oraciones.... y bueno, en resumen me les uní, salí participé, hice todo el recorrido. Creo que por lo general da como pereza pensando no en la distancia sino el factor sol/calor infernal que puede haber en La Mesa pero entre la 3ra y 4ta estación me devolví rápido para donde mi abuelita a ponerme una cachucha y una sabanita delgada para no quemarme los brazos, igual el clima estuvo tolerable... bastante toldado pero con rayitos de sol a veces ténues a veces intensos.
Esa fue mi primera experiencia de la Semana Santa este año. Bueno, de hecho, no. La primera fue el Domingo de Ramos con Salo y mi mamá (primer Domingo de Ramos del que Salo tuvo conciencia: ver la procesión del Padre ingresando a la Parroquia de camino al altar mientras salpica con el agua bendita fue todo un acontecimiento que la llevó a decir "me gusta el Domingo de Ramos"). También estuvo genial que descubrí que las personas tenían el folleto de la Eucaristía explicando la celebración de ese día pero adaptada para niños: el folleto es sencillo y amigable además de traer unas actividades didácticas sobre el tema. Salo se la pasó casi todo el tiempo entre leer los textos del folleto que hablaba sobre el Domingo de Ramos y tratar de hacer las actividades lúdicas. Yo, por mi parte, seguí la extensa lectura de la Pasión de Cristo (Evangelio de Mateo) en la app del celular a medida que el Padre iba leyendo.
Pero la tercera, y la más significativa experiencia, a la que siempre tratamos de ir mi mamá y yo porque nos gusta, es la de la Bendición del Agua y el Fuego. Esta vez fuimos también con mi abuelita. Cuando llegamos la iglesia ya estaba llena y las sillas de plástico que habían colocado afuera también estaban todas ocupadas aunque encontré la forma de conseguirle una silla a mi abuelita. De nuevo, en esta celebración parte de lo que hice fue seguir las lecturas de la Biblia con la app del celular aunque aquí era más difícil porque tocaba adivinar de qué capítulo era pero bueno, más o menos lo logré. También en ese momento, siguiendo las diferentes canciones que interpretaron en la Eucaristía empecé a formar una lista en Spotify con las canciones que me gustan y conozco de adoración a Dios y/o de fe.
Dos cosas más pasaron en esa celebración ese día. Por un lado, vino a mí, quizá a modo de revelación divina, la idea de celebrar una Eucaristía por el cumpleaños de mi mamá y luego, hacia el final del momento de la comunión escuché la oración de la Comunión espiritual leída por uno de los niños monaguillos que, por su edad, claramente, no ha hecho la Primera Comunión. Lo que hice fue esperar hasta el final de la celebración y pedir que me dejaran tomarle foto a esa oración. Me pareció muy linda y pensé especialmente en mi Salo.
Entonces, ayer fue el cumple de mi mamá. No fue fácil pero logré hacerle la Eucaristía como me lo había propuesto. No fue fácil me refiero desde el punto de vista "logístico" previo porque averigüé con todas las parroquias cercanas que encontré y muchas ya no tenían disponibildad para celebrar con intención unitaria (solo mi mamá) y quería que fuera así para que no me colocaran la intención al lado de quién sabe cuantos difuntos pero finalmente sólo dos me dijeron que sí y escogí la Parroquia San Ambrosio, por diferencia de costos frente a la otra además de que el horario ofrecido era mucho más idóneo.
Ni mi mamá, ni yo ni ninguna de las personas que nos acompañaron había entrado a esa parroquia antes y resultó que es muy linda. En lo personal me fijé en este detalle que está a un costado de las sillas donde se sientan los feligreses porque me gustó mucho:
La Eucaristía estuvo muy bonita básicamente por las cosas que dijo el padre en la homilía. Bueno, lo único es que quizá expuso algo que es debatible y/o en lo que NO estoy de acuerdo: habló del respeto que deben de tener los hijos hacia sus madres y que ellas no son sus amigas... porque si fueran amigas, ni hablar de las palabras que usan para tratarse (obvio esas típicas groserías que forman parte de la jerga tipo mk, que es la forma escrita abreviada y "decente" -según yo- para "marica") pero más allá de ese detalle Miguel y yo sí queremos por ejemplo ser amigos de nuestras hijas, digamos desde la óptica de la confianza, que sepan que pueden contar con nosotros y contarnos todo. Justo ayer por la mañana Luci resultó con la cobija vomitada y yo, tratando de entender qué había pasado, si fue por la mañana o por la noche le pregunté y como que ella no sabía que decir y Salo toda linda le dijo "di la verdad, tranquila, no te van a regañar"... ese tipo de detalles son a los que me refiero y claro, en la medida que vayan creciendo pueden confiarnos quizá cosas un poco más importantes y/o serias. Por lo demás, todo fue maravilloso, basicamente estuvimos aquí en el apto algunos familiares y amigos de mi mamá, le dimos la sorpresa de la reunión y luego nos fuimos encaravanados para la parroquia.
De nuevo, poniéndole cuidado al músico que amenizó la Eucaristía, recordé dos canciones que conozco y me gustan y las metí en la lista de Spotify. Aparte de eso hubo dos momentos especiales y diferentes dentro de la celebración, uno fue mi idea espontánea porque me acordé a media Eucaristía: hacer que Salito rezara/leyera al final la oración que había sacado de la ceremonia de la Bendición del fuego y el agua en La Mesa:
Y, al finalizar la Eucaristía, el Padre pidió que nos pasáramos al frente mi mamá, Salo, Luci, mi abuelita y yo. No nos dijo qué íbamos a hacer pero era para bendecirla: le indicó a mi mamá que se parara mirando hacia los asistentes a la Eucaristía y nosotras al frente de ella, como alrededor, con la mano extendida...
Esa fue la Eucaristía por la vida de mi mamita. Al final el Padre me llamó la atención que porque, según él, la gente no sabe pero esa comunión espiritual (la oración) es para las personas que realmente no pueden comulgar o bien porque están físicamente impedidas o porque tienen alguna restricción sacramental como es el caso de las personas separadas. A su modo de ver no debí haber puesto a leer a Salo eso porque digamos no le aplican las condiciones para esa oración y porque ya ella luego podrá comulgar cuando haga la Primera Comunión. Yo acepté el "regaño" y me excusé diciendo que había sido pura ignorancia... igual lo primero que hizo cuando me llamó para hablar fue preguntarme que por qué lo había hecho y le conté el referente del niño acólito en La Mesa. No sé qué tan cierta sea su postura frente a esa oración pero bueno, me gustó haberle dado ese espacio a Salo.
Esto fue lo que generó mi asistencia a la ceremonia de la Bendición del agua y el fuego: que mi mamá tuviera una Eucaristía con intención de gracias por su vida en el día de su cumpleaños y que mi Salito, a su manera, por medio de esa oración que descubrí en La Mesa, participara de la Comunión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario